Datos y Mujeres
Colombia, al igual que otros países de América Latina, atraviesan una acelerada transición demográfica, lo que se ve reflejado en un incremento del índice de envejecimiento y dependencia. Por ello, es urgente mejorar la calidad de vida de las mujeres, quienes serán en los próximos años la mayoría de población en nuestro país.

Colombia desaprovecha una de sus mayores fortalezas: el talento de las mujeres. Ellas representan un potencial económico enorme que sigue sin capitalizarse plenamente, frenado por barreras estructurales como la sobrecarga de las labores de cuidado, la informalidad laboral, entre otras limitaciones. Integrar plenamente a las mujeres en la economía no es solo una cuestión de igualdad, sino una necesidad estratégica para el desarrollo del país.

Las mujeres y las niñas colombianas estudian, se gradúan y superan a sus pares masculinos en los índices de titulación. Este logro no es casual: es el resultado de avances normativos que promueven su acceso a la educación, su participación en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas, y la protección frente a la discriminación y la violencia en las aulas. El reto ahora es que ese esfuerzo educativo se traduzca en oportunidades reales. Tener el título no debería ser el techo, sino el piso desde el cual construir una carrera, una vida y un futuro.

Colombia ha dado pasos para que las mujeres cabeza de familia accedan a servicios bancarios y cuenten con herramientas financieras a su nombre. Sin embargo, muchas aún reportan ausencia de cuentas propias e ingresos insuficientes, por lo que es necesario garantizar el acceso a servicios financieros para las mujeres, especialmente en contextos rurales y urbanos populares.

En Colombia, las mujeres enfrentan niveles de pobreza más altos que los hombres y encabezan la mayoría de los hogares del país. Esto significa que su situación no solo las afecta a ellas: impacta a sus hijos e hijas, sus comunidades y la sociedad en su conjunto. Si Colombia quiere avanzar, se requieren medidas concretas que protejan y potencien a las mujeres en situaciones de pobreza.

La violencia contra las mujeres y las niñas no es inevitable: se puede prevenir. Para eso, es necesario transformar las conductas que la sostienen, desafiar las normas que la normalizan y eliminar las desigualdades que la permiten.

Colombia ha avanzado en la construcción de paz con la firma del Acuerdo de Paz entre las FARC-EP y el Estado colombiano. De forma complementaria, el país ha fortalecido su apuesta por una paz sostenible mediante la implementación del Plan de Acción Nacional de la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre Mujeres, Paz y Seguridad, que reconoce el papel fundamental de las mujeres en la prevención de conflictos y la consolidación de la paz. Implementar estas medidas en los territorios será clave para la construcción de paz en Colombia.

Aún siendo la mitad de la población y estando preparadas, las voces de las mujeres aún no llegan a espacios de toma de decisiones que permitan transformar sus realidades y las de toda la sociedad colombiana.

Seis décadas después de conquistar el derecho al voto, las mujeres colombianas han ampliado su presencia en el Congreso, los concejos y las asambleas departamentales. Normas que han hecho posible este avance demuestran que cuando se crean las condiciones, las mujeres lideran. Sin embargo, la paridad aún sigue siendo una deuda de Colombia con la participación de las mujeres en política.


En el sector minero-energético, las mujeres están presentes aunque no siempre visibles. En la minería de subsistencia y en las comunidades locales, su rol es central para el sostenimiento económico y social de los territorios. En la minería industrial, en cambio, su participación formal aún es limitada. Es urgente y necesario impulsar su participación plena.

La presencia creciente de mujeres en el sector del transporte y almacenamiento representa una oportunidad estratégica: diversificar el talento, incorporar nuevas perspectivas y fortalecer la productividad de un sector clave para la economía. Aprovechar ese potencial requiere condiciones que lo hagan posible, desde el diseño de los espacios hasta la cultura organizacional
